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Cuatro formas de cuidar el bienestar físico y mental en tiempos de incertidumbre

Kira García Por Kira García

¿Se ha sentido estresado en el último tiempo? No está solo. A todos nos cuesta sobrellevar el impacto de la pandemia de la COVID‑19 y de las dificultades económicas. Al mismo tiempo, muchos de nosotros no podemos ver a nuestros amigos y familiares para recibir apoyo. Todo esto puede generar altos niveles de estrés, que representan riesgos reales para la salud. Si es padre o cuidador, su propio estrés puede afectar a su familia y a todas las personas que tiene a su cuidado.

La buena noticia es que el cuidado personal y la reducción del estrés son gratuitos. Kristen Hancock, una enfermera facultativa de enfermería familiar de Minnesota, ha trabajado con pacientes de Medicaid durante más de una década. Su primer consejo es que se ponga en contacto. “Mucha gente tiene miedo de venir a la clínica por la pandemia. Es importante saber que siempre puede llamar. Existen procesos para abordar sus inquietudes de una manera segura, así que no deje de comunicarse”. Las opciones de línea directa de enfermería y telemedicina de Aetna son excelentes maneras de obtener ayuda desde su hogar. 

Hancock también tiene un mensaje especial para los padres y los cuidadores: “Sean amables con ustedes mismos. No definan expectativas poco realistas. Sean conscientes de lo que han logrado. Así que si solo limpiaron la mesa de centro y no hicieron la cama ni llegaron a lavar la ropa, tengan piedad con ustedes mismos, están haciendo lo mejor que pueden”.

A continuación, se presentan cuatro aspectos en los que debe centrarse para reducir el estrés y aumentar el bienestar general. 

Hacer ejercicio 

Seguramente ya escuchó esto antes: ¡la actividad física ayuda a reducir el estrés! Estimula la liberación en el cerebro de sustancias químicas que nos hacen sentir bien, ayuda a calmar la ansiedad y puede ayudarnos a reiniciar nuestro día si tuvimos un comienzo complicado. Incluso sesiones cortas (de 10 o 20 minutos) pueden ser útiles. Según Hancock, desde que comenzó la pandemia, “muchas personas tuvieron que abandonar las actividades que realizaban regularmente. Intente programar otra actividad en su lugar en ese momento para recuperar la sensación de normalidad”. La actividad física puede ser un buen reemplazo. 

¿Tiene muy poco tiempo para hacer actividad física? Los ejercicios de dos minutos de Aetna son una excelente manera de renovar la energía y mejorar el estado de ánimo.

Tener buenos hábitos de alimentación

La alimentación es el combustible, pero también puede servir de consuelo. Está muy vinculada con la salud mental. Al principio de la pandemia, muchas personas recurrieron a golosinas calóricas para poder sobrellevar la situación. Pero a medida que pasa el tiempo, es importante intentar volver a tener una dieta equilibrada. Si le parece demasiado complicado, comience de a poco. Intente incorporar un poco más de frutas y verduras en sus comidas y, si está cansado de comer siempre zanahorias y manzanas, trate de variar. Consuma suficientes proteínas para sentir saciedad durante más tiempo y evitar así caer en la tentación de comer refrigerios mientras está sentado en su casa. Consumir menos azúcar también es buena idea. El descenso posterior al aumento en los niveles de azúcar puede generar cansancio e irritabilidad.

Darle lugar a la relajación

Hancock recomienda lo siguiente: “Encuentre tiempo para relajarse, recargar energía, escribir en un diario personal y practicar la gratitud. Hay pruebas suficientes que demuestran que decir en voz alta o escribir tres cosas por las que se siente agradecido al final del día ayuda a reducir la depresión”. Si tiene ataques de pánico, recomienda practicar este ejercicio de conciencia plena: vaya a otra habitación, piense en cinco cosas que vea y nómbrelas (una lámpara, una mesa, un espejo, cualquier cosa). Luego nombre cinco cosas que sienta, como su ropa en el cuerpo y el cabello sobre el cuello. Hancock afirma que hacer esto con los cinco sentidos puede dar calma y estabilidad. 

Dormir bien

Incluso en circunstancias normales, muchos estadounidenses no duermen el tiempo suficiente. Con mayores niveles de estrés, ese porcentaje tiende a aumentar. El resultado puede ser no solo irritabilidad, sino también consecuencias más graves a largo plazo. Si necesita encontrar una nueva manera para poder dormirse, Hancock recomienda la relajación muscular progresiva: de la cabeza a los pies, tense un grupo muscular mientras inhala y relájelo mientras exhala. ¡Sentirá los beneficios de inmediato!

El estrés es natural, pero no tiene por qué ser abrumador. En Aetna Better Health®, le brindamos muchos consejos sencillos de forma gratuita que lo ayudarán a lograr el éxito, independientemente de los obstáculos que se le presenten.

Sobre el autor

Kira García es escritora y vive en Brooklyn, Nueva York. Su trabajo se publicó en The New Yorker, New York Magazine y Bon Appetit, entre otras revistas. También ha creado estrategias de texto y marketing para organizaciones sin fines de lucro de servicios sociales y culturales. 

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