Cómo reducir la presión sanguínea
Ya sabe que debe hacer actividad física, dejar de fumar y reducir el consumo de alcohol. Aparte de esos hábitos saludables, a continuación se detallan otras cinco maneras que demostraron reducir la presión sanguínea.
1. Mejore su dieta y/o adelgace. Si tiene algunos kilos de más, bajarlos reducirá su presión sanguínea. No obstante, incluso quienes tienen un peso saludable pueden mejorar su dieta. El sitio Plan de alimentación DASH (Enfoques Dietéticos para Detener la Hipertensión) La dieta DASH está pensada para personas con hipertensión. La dieta recomienda más verduras y cereales integrales y menos alimentos grasos y azucarados. Algunos probióticos también pueden ayudar a perder peso y mejorar la tensión arterial..
2. Relájese y controle el estrés. La presión sanguínea se eleva en respuesta al estrés. Encontrar maneras de controlar el estrés puede ayudar a combatir la presión sanguínea alta. Puede practicar yoga o meditación, escuchar música, pasar tiempo en la naturaleza, lo que le resulte más conveniente.
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3. Tome su medicamento. Para algunas personas, no basta con tener hábitos saludables: La presión sanguínea alta está en sus genes (es hereditaria en su familia). Por lo tanto, lo que más ayuda es tomar sus medicamentos con receta exactamente como se los indique el médico.
4. Consulte al médico una vez al año. Las personas que consultan a su médico con regularidad tienen más probabilidades de mantener su presión sanguínea bajo control. Asegúrese de hablar con su médico sobre todos los medicamentos con receta y sin receta que tome. Muchos medicamentos y remedios naturales pueden aumentar la presión sanguínea cuando se toman con regularidad. Estos incluyen:
- Inhaladores de rescate para el asma
- Utiliza analgésicos
- Descongestivos
- Consume gingko
- Regaliz
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5. Tómese la presión sanguínea también en su hogar. Las personas que se controlan la presión sanguínea en su hogar, además de controlársela en las consultas regulares con el médico, tienden a reducir más sus valores que los pacientes que solo lo hacen cuando consultan a sus médicos. Aunque no se ha establecido una relación clara, esto puede reflejar una mejor comprensión de cómo los hábitos personales pueden incidir en la presión sanguínea.
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