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Cuidado personalizado durante la COVID‑19

Eric Spitznagel Por Eric Spitznagel

Es común sentirse abrumado en la era de la COVID‑19. Con tantas restricciones nuevas, puede que sea confuso saber por dónde empezar con el cuidado médico, como cuándo programar una cita con el médico.

Como miembro de Aetna Better Health® (ABH), no está solo. Un administrador de cuidado está a su disposición para ayudarlo cuando se sienta perdido y no sepa qué hacer.

Un administrador de cuidado es su “guía turístico” en el cuidado de la salud. Su trabajo es ayudarlo con el sistema de cuidado de salud, desde trabajar con usted para diseñar un plan de cuidado personalizado hasta encontrar los recursos médicos que mejor se adapten a sus necesidades.

Hablamos con dos administradoras de cuidado de Aetna, Laurie y Jenna, y les pedimos que nos contaran distintas formas en que ayudaron a los miembros.

Hace poco, Laurie ayudó a un miembro que estuvo en el hospital después de recibir el diagnóstico de COVID‑19.

“Recibió el alta en 24 horas, y le pareció un poco confuso”, dice Laurie. “Todavía tenía dificultad para respirar y se sentía débil. Estaba asustada y no sabía qué hacer”.

Sus miedos desaparecieron después del primer encuentro con Laurie, la administradora de cuidado que le asignaron. Laurie escuchó la situación y buscó formas de facilitarle la vida para que pudiera enfocarse en su recuperación. “Necesitaba un andador, una silla con orinal al lado de la cama y el traslado para obtener los medicamentos con receta”, dice Laurie. “En 24 horas, tenía todo lo que necesitaba”.

Según Laurie, una de las cosas más importantes que necesitaba era “sentirse segura de que había alguien tratando de ayudarla”.

Coordine las citas médicas

Laurie estaba a cargo del cuidado de una persona a la que le diagnosticaron COVID‑19 que regresó a su casa después de una sola noche de internación y no estaba segura de cuándo podría volver a ver a un médico o de si podría hacerlo. Pero Laurie se aseguró de que no se olvidaran de ella. 

“Coordiné de inmediato una cita con un médico para que hablara con ella por teléfono”, dice Laurie. Incluso sin ninguna necesidad médica urgente, era importante que un profesional controlara los síntomas durante la infección por el coronavirus. 

Saber que podría comunicarse con un médico le dio tranquilidad a medida que mejoraba. Laurie se complace en informar que el miembro “se recuperó completamente de la COVID”.

Comuníquese con un proveedor de comidas a domicilio

Cuando un miembro de 98 años no pudo asistir al programa de cuidado para adultos debido a las restricciones por la COVID‑19, Jenna se dio cuenta de que se perdería dos comidas al día.

Por su situación financiera, no tenía dinero para comprar comida. Incluso si lo hubiera tenido, ir a una tienda de comestibles habría sido difícil. “Está muy aislado porque vive en un condado rural”, dice Jenna.

Entonces, Jenna se puso en acción y coordinó la entrega de comidas para el miembro a través de Mom’s Meals, un servicio gratuito de comidas con entrega a domicilio que está disponible en muchos estados a través de la Agencia de Servicios para Personas Mayores. Ella lo ayudó a inscribirse en el programa, que le garantizaba la entrega de tres comidas diarias en su hogar.

Pero eso no es todo. Como el programa no comenzaba de inmediato, Jenna fue personalmente a la tienda de comestibles para comprar comida, toallas de papel y artículos de aseo personal. 

Obtenga ayuda con los medicamentos

Para muchas personas, recoger sus medicamentos con receta se ha convertido en una tarea difícil debido a la COVID‑19. Laurie trabajó hace poco con un miembro cuya farmacia más cercana no tenía servicio por ventanilla. “En esta farmacia no se permitía que un familiar retirara los medicamentos sin que el miembro esté presente”, cuenta Laurie. 

Cuando tiene este tipo de problemas, un administrador de cuidado está a su disposición para ayudarlo a encontrar soluciones. “Pude lograr que obtuviera sus medicamentos en otra farmacia con servicio por ventanilla”, dice Laurie. “Su hijo pudo conseguirle y llevarle los medicamentos”.

Luego Laurie inscribió al miembro en un programa de transporte médico, que ofrece el traslado gratuito de ida y vuelta para el servicio de farmacia. “Salió todo bien”, dice Laurie.

Obtenga asesoramiento de salud

El camino hacia una mejor salud no comienza ni termina con la medicación. Levantarse del sofá y mantenerse activo puede ser uno de los mejores tipos de cuidado preventivo.

Jenna trabajó recientemente con un miembro que quería perder peso. Pero al estar encerrada en cuarentena por la COVID tenía menos formas de hacer ejercicio. Jenna la conectó con recursos que pudieron ayudarla a seguir persiguiendo sus objetivos de pérdida de peso desde su hogar. 

Hay programas de control de peso disponibles en algunos estados que incluyen consultas telefónicas con un instructor de salud o un dietista. En algunos casos, los miembros pueden incluso reunir los requisitos para recibir beneficios, como un podómetro gratuito para controlar la cantidad de pasos diarios.

Aproveche los beneficios especiales

Una de las cosas que más le gusta a Jenna de ser administradora de cuidado es informarles a los miembros sobre los beneficios adicionales que quizás no sabían que tenían.

“Por ejemplo, cuando se realizan un examen físico anual o una mamografía, o cuando se realizan exámenes preventivos, como una colonoscopia o una prueba de detección de cáncer de próstata, pueden cumplir con los requisitos para recibir tarjetas de regalo”, dice.

Le encanta poder sorprender a los miembros con una tarjeta de regalo después de que hayan recibido la vacuna anual contra la influenza, si es que se ofrece en su estado y cumplen con los requisitos. “Especialmente, en tiempos de Navidad”, agrega.

Según Jenna, los motiva un poco más para tomar decisiones inteligentes en relación con el estilo de vida. “Si cumplen con los requisitos, no tienen que hacer nada más. Simplemente reciben una recompensa por ocuparse de su salud. Es maravilloso”.

Sobre el autor

Eric Spitznagel es colaborador frecuente de Vanity Fair, Billboard, Men's Health, Playboy, The New York Post, The New York Times Magazine, etc. Publicó ocho libros, incluido el último: “Old Records Never Die: One Man's Quest for His Vinyl and His Past”. Vive en Chicago junto con su esposa y un científico aficionado de 8 años.

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