Una primera medida es hablar con alguien en quien confíe, como su médico de cuidado primario u otro profesional.
Su médico podría querer examinarle, puesto que ciertas enfermedades pueden tener signos iguales a los de la depresión. Obtenga más información sobre la depresión y la ansiedad y sus síntomas.
Su médico también puede remitirlo a un consejero de salud mental habilitado. Si prefiere no reunirse en persona, un asesor puede ayudarle por teléfono o vídeo.
Ya sea que elija sesiones presenciales o en línea, la primera opción de tratamiento suele ser la psicoterapia, o “terapia conversacional”. El terapeuta también puede decidir si debe tomar medicamentos. Recuerde que no debe sentirse avergonzado de sufrir depresión. Es un trastorno que responde muy bien al tratamiento, por lo que es importante que dé ese primer paso y busque ayuda.